miércoles, 1 de octubre de 2014

Agus Sierra: "Fue duro estar sin trabajo"

Este bombón que se dedicó a la actuación desde muy chico, tuvo que hacerle frente al ocio durante un año y medio hasta que volvió a grabar.

Disfrutó trabajando y de la fama, pasó por cosas impensadas, pero también sufrió. Después de trece años viviendo en ese sueño que eran los productos salidos de la cocina de Cris Morena, con toda la repercusión que generaban, le tocó quedarse sin trabajo. Le costó acomodarse a la idea de no tener nada para hacer pero siguió dándole para adelante. Ahora espera que se estrenen dos unitarios que tiene filmados ("Mi viejo verde", en Telefé, y "Sandía con vino", por la TV Pública) y la película "Chicos Católicos", donde participó.

"Estoy en plena vida del actor, en la realidad, en esperar, recibir cosas", nos contó. Mientras tanto, enero lo encontró haciendo radio en Villa Carlos Paz y febrero en Estados Unidos, acompañando a chicas que decidieron festejar los 15 años con un viaje por Orlando y Miami a cargo de la empresa Test. En el medio de tantas idas y vueltas hizo un balance de su carrera paraFack

RF: Empezaste de muy chico, tenías menos de 10 años, ¿cómo fue?, ¿te llevaron?
AS:  La familia se mudó a Pilar y en el barrio me hice amigo de un chico que resultó ser el hermano de Agustina Cherri, que en ese momento trabajaba en Chiquititas; y el novio era el hijo de Cris Morena, Tomás Yankelevich. Él me vio un par de veces y me preguntó si quería actuar en la tele. Le dije que no, insistió, me convenció, y cuando pregunté en casa me dijeron que no, entonces más quería.

RF: ¿Entonces…?
AS: De tanto insistir me dijeron "bueno, andá" pensando que no iba a quedar. Fui, hice un casting, entré a un taller, estuve tres meses y cuando dieron la lista del año siguiente había quedado. Ahí se armó un quilombo bárbaro en la familia pero una vez que quedé ya no había vuelta atrás, no se podía hacer nada.

Para todos fue medio caótico, hubó que darle una vuelta de tuerca. Había que ir de Pilar a Martínez, yo iba a un colegio bilingüe, hubo que ir a hablar para que me dejen salir antes. Fue todo medio complejo pero se dio, eso sí, todo lo que era la rutina de la familia se terminó.

RF: Cuándo creciste y entendiste que era un trabajo con obligaciones y responsabilidades y te pagaban por cumplirlas, ¿qué pasó?  
AS: Para mi era un juego. Como era pibe y la pasaba muy bien, trabajaba con chicos de mi edad y algunos más grandes, era como salir del colegio e ir a una colonia, aunque con obligaciones y dejando de lado cumpleaños, reuniones, cosas así.

RF:¿Cómo vivías toda esa época?
AS: Cuando llegué a los 10/ 12 años había viajado un poco y me sentía más maduro que mis compañeros de colegio porque había tenido otras vivencias, y sabía que no quería dejar esto. Me encantaba y era consciente que tenía algo que podía llegar a ser bueno con el desarrollo del tiempo y le dí para adelante. Nunca dudé. Sí quise dejar el colegio pero nunca me dejaron. Cada cambio de colegio era difícil: implicaba que los más grandes te cargaran, que las chicas te miren, que tus compañeros te quisieran pegar, eso era lo que me incomodaba, el no poder estar en un lugar tranquilo.

RF: ¿Y diez años después, terminado ese día a día?
AS: Cuando terminamos Casi Ángeles estuve un año, año y medio sin tener trabajo, fue duro para mi porque de los 8 a los 21 laburé todos los días de mi vida. A los 18 los amigos empezaban a trabajar, a estudiar… pero yo seguía con lo mío que hasta ese momento era normal y lo pensaba así para siempre. Decidí apostar por esto y a los 21 años me quedé sin trabajo y mis amigos estaban cada uno en sus cosas, mi familia también, cada cual con lo suyo, y de repente me encontraba solo en mi casa. A mi me gusta la rutina, mantenerme siempre activo y sintiéndome útil. Ese lapso fue duro porque era algo nuevo. Si bien hablaba con gente más grande que me decía: "Ustedes están viviendo un sueño, trabajar todos los años, tener un buen presente, esa no es la realidad de la actuación", y ahí me encontré cara a cara con la realidad.

"Para mi era un juego. Como era pibe y la pasaba muy bien, trabajaba con chicos de mi edad y algunos más grandes, era como salir del colegio e ir a una colonia, aunque con obligaciones y dejando de lado cumpleaños, reuniones, cosas así".


RF: ¿Qué recuerdos tenés ahora?
AS: Agradezco a mis padres. Primero pensaron que era solo un año, suponían que al llegar el próximo ya habría terminado pero después resultó que no, hubo otro año, y otro año, y otro año. Después se empezaron a dar cuenta que iba a ser lo mío cuanto durara y por suerte tuve una familia que me acompañó siempre y nunca me exigió nada más que aprobar en el colegio.

RF: ¿Y recuerdos del fanatismo que se generaba, acá y en el exterior?
AS: Viajamos por varios países haciendo giras, y siempre nos recibían en los aeropuertos las fans, algo increíble. Como afuera tal vez esa sea la única oportunidad de verte, te dan un trato como si fueras un rockstar desde el momento en que llegás hasta que te vas. No tiene nada que ver con lo que se vive acá, ni en el Gran Rex ni en el interior. Es otro cariño porque intentan disfrutarte esos 3 ó 4 días entonces te buscan por todos lados. Fue y es una locura, porque es el día de hoy que siguen tuiteando desde Islas Canarias, Israel y andá a saber desde cuántos lugares más.

"Cada cambio de colegio era difícil: implicaba que los más grandes te cargaran, que las chicas te miren, que tus compañeros te quisieran pegar, eso era lo que me incomodaba, el no poder estar en un lugar tranquilo".


 RF: ¿Cómo te llevas con ese fanatismo a la distancia, lo comprendés?
AS: No lo entiendo pero porque no me pasa con nadie. Ojo, trato de entenderlo, además son muchos años conviviendo con esto y medio te acostumbrás, pero me resulta difícil comprender que amen / idolatren a una persona sin llegar a conocerla personalmente. Yo no comparto esa locura por nadie, qué se yo. A modo de ejemplo, te cuento que me he enterado que viajábamos a Israel por fans de allá que buscaban en la guía y llamaban al Sierra que encontraban, en ese caso a mi abuela. Era una cosa que atendías y gritaban, ni hola decían. Tuvimos que cambiar teléfonos fijos, celulares y demás, nos sobrepasaba ya como familia. 

Ping pong
  • Un libro: Soy más de leer algunos capítulos y paso.
  • Una canción: "Welcome to the jungle" - Gun's and Roses.
  • Un cantante: "Michael Bublé".
  • Un regalo: Una cruz de plata que me dieron mis viejos en mi último cumpleaños.
  • Un recuerdo: Mis abuelos, que ya no están.
  • Una anécdota: En uno de los primeros viajes que hacíamos, Israel estaba en conflicto con Palestina. Nosotros fuimos a promocionar una gira, y cuando llegamos a espacio israelí se pusieron dos aviones de guerra a escoltar el vuelo hasta que aterrizamos. Tenía 11/ 12 años. Una locura. Veía al lado del avión los mismos aviones de guerra que en las películas, no lo podía creer.
  • Una golosina: Las gomitas Mogul.
  • Un sueño: Poder vivir de lo que me gusta toda la vida y llegar a formar una familia con este trabajo. 

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