lunes, 28 de abril de 2014

Revista GENTE: “Ahora soy mi propia jefa, ¡y me hago cargo!” Lali Espósito

Primero editó el disco A bailar. Luego, el reconocimiento: fue elegida en los Nickelodeon’s Kids Choice Awards como la Artista Latina Favorita del Año. Y finalmente, su show: un recital en el Opera, para bailar y cantar sin parar. “Mi mejor crítico es mi novio”, dice sobre Benjamín Amadeo. ¿Sus nuevos fans? “Me parecen un poquito más quilomberos que antes, jé”.


El día después, Lali Espósito (22) se despierta pasado el mediodía, con el ringtone de su teléfono. Del otro lado se oye la voz de Rochi Igarzábal (24), que llama para felicitarla por su nuevo espectáculo. Lali se siente cansada por todos los frentes. “Miro para el costado y me duele el cuello, me agacho para buscar algo y me tira la espalda, me hago un mate y me duelen los brazos... Pero es el dolor más lindo del mundo”, confiesa con la voz todavía rasposa, después de su gran debut como solista en el teatro Opera, activando otro de los oficios que le enseñó Cris Morena: atender a la prensa con la misma simpatía con la que sube al escenario. “¡La voz que escuchás no es la mía, eh! Todavía siento el zumbido de los gritos del teatro. Fue una locura lo que se vivió el fin de semana”, admite, contenta, café con leche en mano, la actriz y cantante consciente de que ahora es su propia jefa. Si bien reconoce ciertos errores técnicos, propios del vivo, sabe que su equipo estuvo a la altura de las circunstancias. “Hoy me desperté con ganas de llamar a todos los que colaboraron. De hecho, eso voy a hacer: llamar para agradecer”. La lista es larga. Engloba a los técnicos, a los sonidistas, las luces, los vestuaristas, los amigos, el director, los bailarines, la banda, la maquilladora, la encargada de prensa y cada uno de los eslabones de un éxito que lleva el nombre propio de Lali Espósito.

–¿Cómo fue el estreno tan esperado?
–¡Envejecí 15 años! Me duele todo el cuerpo. El día anterior estaba más tranquila que hoy. Igual, tengo la virtud de no ponerme nerviosa ni desesperarme en los días de más estrés. La gente que tengo alrededor me carga y se sorprende. Obvio que anduve pendiente de todo, pero nunca llegué a sentir lo que se dicen nervios. En el teatro tomé mates con mi vieja, me puse a elongar con mi papá y mi sobrinito, que daba vueltas por todos lados. Sabía que para que saliera todo bien tenía que mantenerme centrada y en mi eje.

–¿Hoy qué te viene a la mente?
–La primera reunión que tuvimos. Yo les contaba mi idea a todos, y la gran mayoría se reía. Hoy siento que armamos un show de la puta madre y que sin mi equipo no habría podido concretarse. No te olvides que lo nuestro es independiente.

–¿Sentiste esa presión?
–Ahora es distinto. Yo chequeo todo, hasta cosas que no sabía ni que existían. Pero, y me pongo repetitiva en decirlo, los chicos de mi equipo son unos genios, saben con qué abrumarme y con qué no. Descanso mucho en ellos.
–¿El público cambió?
–Me sorprendí mucho. Son más grandes, realmente, y bastante más quilomberos, jé. La mayoría son adolescentes para arriba. Eso hace que la euforia sea diferente y que salten como si estuviesen en un boliche. También aparecieron los niños de siempre, que le dan ternura a la tribuna. Pero me guardo ese sonido que me quedó en el oído desde ayer: un zumbido de gritos que me va a quedar en la cabeza para toda la vida.

–¿Extrañaste algo de los Teen Angels?
–No... Sólo que a veces me ponía nostálgica. Es raro, porque antes los tenía al lado y ahora me miraban desde abajo. Me daban ganas de invitarlos a subir y cantar conmigo. Pero no, no extrañé. Soy una gran terminadora de etapas. Cuando cierro un proyecto lo hago con amor, no me quedo con nada. Entonces, mi energía se recicla y empiezo a tirar para adelante. Me gusta jugármela, me da adrenalina y me llena de nuevas emociones.

–¿Cris Morena te envió alguna felicitación?
–Por supuesto. Iba a venir, pero no pudo por un vuelo, no llegó. Tuvo la intención y me mandó mensajes la semana previa al show, y ayer también. Me hizo saber de su orgullo por mi crecimiento. Cris es muy amorosa, tiene un costado muy lindo. La sentí muy presente.

–A Peter Lanzani no lo vi. ¿Lo invitaste?
–Claro, igual que a Nico y a Rochi, que vinieron. Pero me dijo que no podía. Estaba en la lista con su novia o con quien quisiese venir.

–¿Es exagerado decir que Violetta es competencia de tu show?
–No, su novia no es competencia, nada más alejado. Muchos nos comparan porque fui novia de Peter, pero nada más. Ella tiene el éxito juvenil más grande de la historia de Disney, que no es poco, pero en algún punto nosotros ya lo vivimos. Creo que su público no se choca con el mío. Violetta es para gente más chica.

–¿Qué opinas de ella como artista?
–Súper talentosa. Y como persona es divina. No es casualidad que el monstruo de Disney la acompañe. Siempre que la veo tenemos la mejor. De hecho, hace poco me llamaron los de su producción (trabajaron juntos en Casi Angeles), para que les diera una charla a los chicos que trabajan con Violetta, antes de debutar en el Gran Rex. Estuve en el ensayo charlando con todos y me trataron muy bien. ¿Cómo no iba a ir?
–¿Quién te critica puertas adentro?
–¡Para eso está mi novio! Benjamín es mi mejor crítico. Mira todos mis espectáculos, desde que empiezan a pensarse hasta que se hacen realidad. Ayer, cuando volvíamos en el auto, después de decirme un montón de cosas lindas, hablamos de la técnica y de las cosas que tenía que mejorar. “Pifiaste en tal lado”, por ejemplo. Su crítica es desde el amor, y me sirve mucho. Yo también produzco, así que su mirada me ayuda a mejorar. Benja es mi ojo desde la platea.

–¿Podés resumir por qué te gustó el show?
–Yo creo que lo más valioso es la originalidad. Nos costó, pero pudimos entregar otra cosa, cada uno desde su área. Es una propuesta diferente. Con el show que viste, yo ya cumplí el sueño del pibe.


Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Maximiliano Vernazza

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