martes, 8 de abril de 2014

Emilia Attias no quiere tener secretos

Un secreto revelado es una mecha que prende con una leve llama y acaba convirtiéndose en un infierno. En la historia que atraviesa El secreto de Lucía, que finalmente se estrena la semana próxima, el jueves 17 de abril, esa sensación está latente durante los 95 minutos de cinta.

La película tiene una estética realista. La narración fílmica –el tratamiento del lenguaje formal– está exclusivamente en función de los requerimientos del relato y de sus climas y atmósferas dramáticas. Se evitaron tentaciones "esteticistas" o "formalistas" que no aportan a lo esencial de la narración. Así lo da a entender Carlos Belloso: "Uno construye el cuento que le piden contar, en base al material que el director le da. Uno tiene que tratar de salir del arquetipos que imponen. En mi caso, del loco o del malo. ¡Parece que no soy un actor que puede hacer personajes, sino que soy un arquetipo, y eso me embola! Lo que trato de lograr es construir según me lo piden, pero saliendo de los convencionalismos. En esta peli, creo, lo logré”.

Para Emilia Attias, es su primer protagónico. "Tengo un apego especial por la película. Cuando leí el guión me brillaron los ojos y me gustó mucho. Me llegó la chance en un momento que tenía muchas ganas de hacer cine. La experiencia en mis otras dos películas me había parecido muy nutritiva. Encontré como artista un lugar donde me era más fácil encontrarme para poder transmitir", dice.

–¿Que pueden contar de su personajes?

Emilia Attias: –Mi personaje es un espíritu puro. No tiene malas intenciones. Tiene errores, pero nunca con maldad. Es una sobreviviente y hace lo que tiene que hacer para salir adelante. En ese punto me siento cercana a ella, aunque Lucía sufrió mucho. Me gustó la historia que tenía que contar, la desolación y estar sola como estaba Lucía. Me atraía construir desde ahí. Traté de no hacerla resentida o negativa, a pesar de las dificultades. En mi caso, soy una persona optimista y guerrera. Soy una luchadora, así que le puse eso a ella.

Carlos Belloso: –Hago de un tipo que toma decisiones equivocadas. No es ni malo ni chanta, es de todo un poco. El tipo se enamora, el objetivo amoroso le nubla la razón en otros rubros, y todo se puede complicar. Mi personaje tiene eso de salvarse de una vez por todas de su destino medio pelo, y eso lo lleva a mentir con tal de lograr lo que desea. Sirve para contar el cuento, pero no es la clave. La clave es que no debería haber secretos en algunos aspectos de la vida.

–¿La película habla de lo que no se cuenta? ¿Rompe tabúes de otra época?

EA: –Era otra época, sí. La historia transcurre a fines de los años '60. Hoy tenemos la cabeza más abierta. La peli rompe tabúes y condicionamientos sociales que por suerte hemos dejado atrás. Ahora hay más libertad. Tengo 27 años y crecí en democracia, así que tengo otra visión de las cosas. La libertad es el gran objetivo que debemos defender. Y no caretearla: las cosas se asumen, porque no van a dejar de pasar si uno mira para otro lado. La sociedad debe animarse a mirar de frente la diversidad y los problemas propios y ajenos sin juzgar. Me gusta la verdad sobre la mesa. Debemos apostar siempre a ser más abiertos de lo que éramos como sociedad. Menos caretas. Por suerte, en Latinoamérica está pasando algo encantador, que es que estamos abriendo la cabeza.

–¿Cuál es el secreto para que funcione una película?

CB: –Eso no se sabe. Cada uno hace lo que quiere. Cuando fuimos a Chacabuco a filmar, me pareció importante conectar con el lugar. Me prestaron una bicicleta y me lo llevaba a Tomás Pozzi a pasear. Estábamos viviendo la película, ¿entendés? Eso es más valioso que otras cosas. Meterse en la película es imaginar, y eso es más importante que cualquier otra cosa. A veces hay problemas o dificultades, pero si estás conectado podés ir al barro y luchar para que sea lo mejor posible. Y así pasó. Estuvo bien trabajado y las inseguridades que pueden surgir fueron superadas con facilidad. El personaje de Emilia fue clave: era el centro de la historia y todos los demás éramos satélites que sumábamos para develar o acrecentar su secreto .

–Emilia, ¿repetís un papel de cantante?

EA: –Claro. En Días de vinilo también me tocó hacer de cantante. Esta vez canto las letras de Becky Garello, el director, con música de Iván Wyszogrod. Voy creciendo y aprendiendo para desarrollarme. Al ver mi trabajo desde chica, la gente pudo ver mi evolución a medida que iba encarando nuevos papeles. Eso me deja tranquila. Me gusta actuar, cantar y bailar. Quizás en el futuro me arriesgue a hacer comedia musical, ¿quién te dice?

CB: –Hay que probar de todo. Lo importante es sacar lo que uno siente que tiene adentro. No hay que guardarse nada. Es raro lo que pasa: el oficio te da cancha para establecer ciertos parámetros. "Bueno, esto lo hice, vamos a ver si vamos por el otro lado, vamos a ver si esto ayuda", y te armás como un esquema básico. Pero en el medio de la película se te ilumina algo, una idea, ¿por qué no lo vas a hacer? Si queres cantar, cantá.

–¿Qué te gustó de este guión?

CB: –Lo relacioné mucho con Soñar soñar de Leonardo Fabio: un chanta que agarra a un tipo, en ese caso Monzón, y lo quiere poner a trabajar. Esta película es algo así: yo agarro al personaje de Tomas Pozzi e intento hacer alguna. Mi personaje piensa que el petiso lo va a salvar. Y eso pasa; muchos creen que con una idea ya son artistas. Que un hit los hace artistas, y es mucho más ser artista.

–¿Qué es ser un artista?

CB: –El artista se entrega totalmente a dejar huella, a dejar una marca en el universo, y es una pretensión tan grande que hay que tener humildad para llevarla adelante, como si fuera el camino del Tao. Debe haber un orden y equilibrio. Yo soy más de barrio, pero pretendo tener siempre una mirada artística y poética sobre la vida, porque si no, es una mierda: es sólo algo pasajero. Hoy hice una película y tengo tanta plata, o prestigio, o lo que sea. ¡No! Cuando me entrego a una idea, me entrego de cuerpo y alma. Nosotros intentamos ser artistas, pero al menos soy consciente de que soy un obrero del entretenimiento. No es falsa modestia. Soy un humilde artista pero un trabajador; esa es mi forma de ver mis resultados actorales, no lo veo de otra manera. A mí me mueve mucho poder expresarme en el rubro artístico que sea. Actoral o musicalmente, escribiendo algo, bailando o gesticulando. Hacemos lo que podemos.

EA: –Un artista tiene que ser verdadero, real. Borges dice que el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara. Todos los artistas tienen obsesiones y se buscan un canal de expresión para liberar esas expresiones. La sabiduría que te da la experiencia te hace acercar a tu verdad. Cuando uno es joven, tiene un impulso y busca que esas obsesiones que te desvelen, y con el tiempo las vas descubriendo. Siento que recién pude ver algunos colores de lo que quiero mostrar. Me gustaría que se vea en mi trabajo lo importante que es el amor, la pasión y la verdad, así como lo auténtico. Espero en el futuro poder lograr ser una artista con todas las letras.

Próximo proyectos y algunas definiciones

Mientras continúan las grabaciones de la tira Mis amigos de siempre hasta fin de año, Emilia Attias está con un nuevo cambio de rumbo de su libido creativo. En los próximos meses inaugurará un restaurante con su marido, el "Turco" Naim Sibara, donde quiere fusionar la buena comida y el buen beber con el arte. "Queremos tener un lindo lugar para comer y tomar algo, y a su vez queremos que sea un lugar de arte, con exposiciones, happenings, performances y bandas en vivo, que siempre pase algo" comenta Attias. "Será en Bajo Núñez, en 3 de Febrero y Congreso. Espero que todo siga bien, estoy entusiasmada" y así lo demuestra su sonrisa.

"Soy consciente de mi belleza. Trabajo gracias a ella hace años, pero no es algo que quiero explotar en mi carrera. Mi imagen me importa en el grado normal de cualquier mujer que se quiere ver bien, pero para mí es una herramienta más, que me abrió puertas, pero en mi tiempo libre trato de aprender y hacer cosas. Por esto trato de formarme todo lo que puedo y de tener proyectos como este," dice la belleza de 27 años.

Por otro lado, hace unas semanas hubo declaraciones de Zahina Rojas a la prensa, luego de que la procesaran por narcotráfico, hablando de su amistad con Emilia y su pareja, por eso en la presentación de El secreto de Lucía, Emilia le dedicó unas palabras: "Yo a Zahina la conozco de chica, después cada una hizo su camino. La verdad es que yo la quiero mucho y trato de contenerla, sé lo buena que es. Es una buena mina", aclaró.

Carlos Belloso actualmente actúa en Le Prenom, en el Multiteatro, de miércoles a domingos, a las 20:30 horas. En la obra, los personajes representan seres que callan prejuicios, rencores y desprecios detrás de una falsa sonrisa. "Eso es lo importante, mostrar ese tipo de cosas que se ocultan," dice. Junto a él, están actores de la talla de Germán Palacios, Jorgelina Aruzzi, Peto Menahem y Mercedes Funes, bajo la dirección de Arturo Puig. "Estoy en hace un año con la obra, estamos metiendo mucha gente. Estamos muy bien. Es una comedia muy graciosa y muy redonda, dirigida por un gran actor que sabe mucho. Arturo Puig, era un tapado, tiene mucha experiencia y sabe mucho", cuenta el actor que es recordado por grandes papeles como los que hizo en Tumberos, Sol Negro, Campeones y Sos mi vida, en Telefe, mientras que en cine participó de grandes películas como Felicidades, La niña santa, y Dormir al sol, entre otras.

Este año, Belloso estrenará tres películas y filmará otra a mitad de año. "Pero no las nombres, para no quemarlas. Hoy estoy más entregado al cine, por eso no hago televisión. Porque no se puede hacer las dos cosas. El cine y el teatro si se llevan, la tele y el teatro se pueden llevar, pero a mí no me gustan que se lleven, porque es muy agotador. Sí podría hacer una participación o algo tranquilo en tele, pero en realidad creo que en la tele tengo mi lugar ganado para volver cuando realmente me seduzca un proyecto. Como hice en Historias clínicas, que fue lo último que hice después de Los Únicos", concluye.

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