miércoles, 19 de junio de 2013

Aliados: Días de renacimiento

En un encuentro de evidente carga emotiva, hubo un show musical de los protagonistas y palabras de la productora.
No fue una presentación más. Ni por las formas, ni por la estética, ni por el contenido. Sí, por la carga emotiva. Una frase y un silencio alcanzaron para medir la sensación térmica de una tarde que pintaba para fría, pero ellos le pusieron temperatura.
La frase : “Bienvenida a casa”, le dijo Tomás Yankelevich a su madre, desde el escenario montado especialmente en el Estudio de Telefe en Martínez para el lanzamiento de Aliados.

El silencio : cuando él, más como hijo que como Director de contenidos globales del canal, quedó atrapado en un amague de lágrimas que lo dejó sin palabras. El encuentro, una buena excusa para promocionar el unitario que debutará el miércoles a las 21, permitió volver a ver públicamente a Cris Morena, a casi tres años de la muerte de su hija.

Nadie, ayer, nombró frente al micrófono a Romina Yan. No fue necesario. En ese abrazo que madre e hijo se dieron de cara a más de cien personas, en ese vivero –una de las escenografías del programa- que le rinde tributo con sus letras (ViveRo), en esa emoción que sobrevolaba en la ceremonia, la memoria de muchos estaba encendida. Había aroma a homenaje silencioso, íntimo, profundo.

Hasta en los nombres de algunos personajes de la historia se vislumbraba la necesidad de acortar la distancia entre ficción y realidad. Cuatro de los jóvenes se llaman como los nietos de Cris: Azul, Franco, Valentín (los tres hijos de Romina) e Inti (el hijo de Tomás).

La presentación, que tuvo más de ‘encuentro’ que de conferencia de prensa, comenzó con una recepción en el vivero-bar y siguió con un minishow que los protagonistas dieron en vivo, haciendo gala de sus recursos vocales e histriónicos, un sello en la ‘factoría Morena’ . El concierto se realizó en otro de los escenarios narrativos que tendrá el ciclo: un viejo hotel en el que vivirán los personajes. Allí, con la prensa devenida en público de rock y pop, Peter Lanzani abrió con algunas estrofas de Aliados (uno de los temas que ya integra el disco de lanzamiento). Después, Agustín Bernasconi y Maxi Espíndola cantaron Vuelvo, Oriana Sabatini se animó con la melodía de Ahora o nunca y cerraron todos juntos con la letra de Refundación.

Terminado el segmento musical, la tercera y última escala del viaje se realizó en un espacio decorado elegantemente, entre velas y telares y predominio de blanco. Mientras en las mesas se servían bocaditos con gaseosas, en la pantalla se leía el instructivo para entender cómo será la plataforma de emisión del unitario (en TV y en la Web). A continuación, habló Yankelevich, emocionado, evocativo: “Hace 15 o 16 años, yo era el productor de Chiquititas y ahora soy yo el que tiene la chance, de alguna manera, de invitarla a subir... La quiero invitar a Cris Morena”.

Subió su mamá quien decidió abrir su monólogo con una frase del filósofo y poeta alemán Friedrich Nietzsche: ‘Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a cenizas’ . Unos minutos antes de que se proyectara el ‘trailer’ (compilado de imágenes) con impactantes escenas de la historia, narradas por Dolores Fonzi, Cris agradeció a actores, equipo técnico, periodistas, amigos y familiares, y leyó su “machete” con frases emotivas, pero la primera ya había calado hondo. No era suya, pero la sintió -y la hizo sentir- como propia.

Juego de letrasEn el recorrido que los invitados hacían de una escala a otra por el estudio de Martínez, una seguidilla de flechas en el piso hilvanaba todas las palabras posibles que se podían armar con las letras de aliados. Desde sol a aislado, pasando por una veintena de opciones.
Sólo parecía faltar “dolías”, tal vez porque es un verbo que para la creadora de este proyecto ya no se pueda conjugar en pasado. Sí estaban “alas” y “Dios”, todo un mensaje.

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