sábado, 1 de noviembre de 2008

Capitulo 24 - "Digalo con mimica" Casi Angeles - 2° Temporada





Este capítulo se llamó “Dígalo con Mímica” por varios motivos. Desde que los chicos jugaron a ese juego, Simón se quedó sin voz, Cielo se comunicó con señas con chicos con problemas auditivos, y porque a veces hay cosas que se dicen mejor con señas o gestos que con palabras.






Malvina se asoma por una ventana del altillo y ve a Nicolás besándose con Franca. Recuerda cuando un tiempo atrás enfrentó a Nicolás diciéndole que ella era una persona nueva, que lo amaba y que lo iba a esperar siempre. Ella se queda llorando en el lugar, Cristóbal entra y le pregunta que le pasa y Malvina le responde que es alérgica a muchas cosas.
Salvador habla por teléfono con Nicolás y le cuenta que parece que se está enamorando de Linda (Cielo), algo que ella escucha pero se hace la distraída. El le avisa que van a ir a ver a su padre para que le de trabajo.
Los chicos se preparan para el concurso de bandas y Thiago queda en el medio de los dos grupos.
Cuando estaba decidió ir a decirles al grupo del Rockland que se iba con los Teen, Simón aparece sin voz y eso provoca que finalmente no diga nada. Pero al mismo tiempo le miente al otro grupo diciendo que ya estaba todo arreglado e iba a participar con ellos, los Teen.
Cielo y Salvador se encuentran con el padre de él quien queda encantado con ella, justo aparecen un grupo de chicos sordos y Cielo pregunta si puede hablar con ellos. Descubre que sabe el lenguaje de señas y comunicándose con ellos uno le pregunta si tiene novio, a lo que ella responde señalando a Salvador “el es mi salvador”. El padre de él le propone preparar a los chicos para un concurso (el mismo en el que van a participar los Teen Angels y el Rockland).
Los ensayos de ambos grupos son al mismo tiempo, los del Rockland lo hacen en la sala de ensayos y los Teen en el jardín. Thiago con algunas excusas se va de un lugar a otro a cada rato, cansado y equivocándose siempre los pasos.


Luego de varias idas y vueltas Mar lo va a buscar y lo encuentra ensayando con los otros. Ambos se quedan solo hablando y ella lo acusa a él de no ser el mismo de antes. Simón la ve mal y entra a consolarla.








La policía llega a la mansión a avisar que encontraron muerto a Bueno. Felicitas (Justina) finge estar mal. La policía les entrega la billetera de él y Nicolás descubre que dentro hay una carta para él.
Valeria se va sola y Rama se queda preocupado. Luca le propone seguirla pero Rama no quiere. De todas maneras Luca la sigue y la ve entrar en una penitenciaria. Cuando sale se va corriendo y Luca la sigue. Al doblar en una esquina ella lo estaba esperando, lo agarra contra una pared y lo amenaza. Luca de vuelta la situación, poniéndola a ella en la pared y le da un beso.
Franca entra a la mansión con Monito y Cristóbal que traían el juego Dígalo con Mímica, al que se pusieron a jugar ellos tres, Malvina, Nicolás y Felicitas.
Cristóbal le cuenta a su papá que Malvina la ama y que la había visto llorando en el altillo. Nicolás se da cuenta que vio cuando él se besaba con Franca. Nicolás enfrenta a Malvina para hablar de eso pero ella le contesta que le hace mal y prefiere que no le diga nada.
Felicitas logró dejar el juego para ir al escritorio a robar la carta de Bueno. La lee y descubre que le estaba contando toda la verdad a Nicolás. Ella la rompe y justo Nicolás abre la puerta.
Salvador le pide a Cielo que le enseña algunas señas. Pero al final él le dice a través de estas que desde que la conoció es otro y que está totalmente enamorado de ella.
Como el beso de Luca y Valeria, las caricias de Simón a Mar o las señas de Salvador con Cielo, hay cosas que son más fáciles decirlas con un gesto o seña que con palabras.



OFF

Simón-
Te diría tantas cosas que no puedo decir con palabras, cada vez que no puedo decir lo que siento me quedo mudo, tal vez es lo mejor, a veces es mas claro un gesto que una palabra. A veces los gestos son más tercos que las palabras, uno puede cerrar la boca, pero enmudecer el cuerpo es casi imposible, salvo pequeñas excepciones, claro. Salvo que te paralicen el cuerpo con un gesto tan implacable que te dejen durísimo. Tan duro como yo ahora, que te besaría y solo así podría decirte lo que siento por vos. Y a veces los gestos son tan claros que nos dejan mudos, casi con la boca abierta.


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